Aclarar y tender enseguida el bañador y la toalla después de nadar

Ilustración de un paisaje

Después de un día de playa o de piscina, lo más tentador es meter el bañador y la toalla mojados en una bolsa y olvidarse de ellos hasta el día siguiente. Es precisamente lo que hay que evitar. La humedad encerrada en un tejido, sobre todo con calor, hace que aparezca muy pronto un olor a cerrado que cuesta mucho quitar. Unos gestos sencillos y rápidos lo evitan casi siempre.

Al salir del agua, aclara el bañador con agua dulce en cuanto puedas. Si vienes de la playa, el aclarado quita la sal, y si vienes de la piscina, elimina los restos de agua tratada. Escúrrelo con suavidad, sin retorcerlo con fuerza, porque los tejidos elásticos pueden estropearse. Basta con apretarlo entre las manos o enrollarlo un momento en una toalla seca.

Después, tiéndelo en un lugar aireado, a la sombra o con sol suave. Evita el sol fuerte durante mucho tiempo, porque descolora los tejidos y debilita el elástico. Cuélgalo de modo que el aire circule por todos lados, y dale la vuelta cuando la parte de arriba se haya secado. Si no tienes tendedero, una percha en el balcón o el respaldo de una silla al aire libre sirven perfectamente.

La toalla y la bolsa

La toalla necesita lo mismo: aire y espacio. Sacúdela para quitar la arena y tiéndela extendida, no doblada ni enrollada, para que se seque por completo. Una toalla que se guarda todavía húmeda empieza a oler muy pronto, y ese olor se pega al tejido. Si la usas todos los días, cambia de toalla con regularidad.

No olvides la bolsa de playa. Vacíala, sacude la arena y déjala abierta al aire, porque la humedad y los restos de crema o de comida también se quedan en el fondo. Si el bañador y la toalla no pueden secarse enseguida, ponlos en una bolsa que respire, mejor de tela que de plástico, y tiéndelos en cuanto llegues a casa.

Lava el bañador y la toalla con regularidad, siguiendo la etiqueta, y déjalos secar del todo antes de guardarlos. Si alguna vez notas que huelen a cerrado a pesar de todo, lávalos de nuevo y sécalos al aire, porque un olor que ya se ha instalado en el tejido necesita otro lavado completo.